En el ámbito de la elevación de cargas, la seguridad no es negociable. El uso de equipos amovibles — como ganchos, eslingas, balancines, pinzas, horquillas, imanes o sistemas de vacío — requiere no solo una adecuada selección y utilización, sino también un riguroso control a lo largo de su vida útil. Aquí es donde las revisiones e inspecciones periódicas juegan un papel fundamental.
¿Qué son los equipos amovibles de elevación?
Según la norma UNE-EN 13155:2021, los equipos amovibles de elevación de cargas son aquellos que se pueden acoplar a una grúa o equipo de izado sin formar parte fija de la máquina, permitiendo la prensión segura de la carga. Estos accesorios son indispensables para maniobras seguras en sectores como la construcción, la industria, la logística o la metalurgia.


Por qué son clave las inspecciones
El deterioro por uso, el mal almacenamiento o un montaje inadecuado pueden comprometer la integridad estructural de estos equipos, generando riesgos críticos de caída de cargas, atrapamientos o fallos estructurales. Para prevenirlo, tanto la normativa como las buenas prácticas establecen pautas claras:
- Directiva 2006/42/CE y el Real Decreto 1644/2008 obligan a que estos equipos dispongan de marcado CE, declaración de conformidad, e instrucciones de uso y mantenimiento.
- La UNE-EN 13155:2021 establece requisitos específicos de diseño, ensayo y verificación para cada tipo de accesorio.
- La NTP 824 clasifica estos equipos y recalca la necesidad de considerar los accesorios de elevación como componentes críticos, sujetos a regulación y revisión sistemática.
¿Qué deben incluir las inspecciones?
De acuerdo con la UNE-EN 13155:2021, las inspecciones deben abordar aspectos como:
- Integridad estructural (grietas, deformaciones, corrosión)
- Mecanismos de cierre y retención
- Sistemas de seguridad activa y pasiva
- Marcado legible e identificaciones técnicas
- Ensayos estáticos de resistencia (cuando aplique)
- Dispositivos de aviso o redundancia (en sistemas de vacío o magnéticos)
Estas inspecciones deben realizarse:
- Antes de la primera puesta en servicio
- De forma periódica, según la frecuencia definida por el fabricante o las condiciones de trabajo
- Después de cualquier incidencia, reparación o modificación significativa
¿Quién debe realizarlas?
Las inspecciones deben estar a cargo de personal técnicamente competente y, preferiblemente, independiente de la operación habitual. En entornos industriales complejos, lo recomendable es contar con servicios externos de inspección acreditados o auditorías técnicas especializadas.
Conclusión
La prevención de accidentes en operaciones de elevación comienza mucho antes del izado de una carga: empieza con una revisión consciente, documentada y sistemática de los equipos que usamos. En un entorno en el que las consecuencias de un fallo pueden ser fatales, apostar por la seguridad proactiva no es solo una obligación legal, es un compromiso ético y profesional.
